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martes, 1 de enero de 2008

Hoy en el avión

Como hay gente tan amarga en la vida.

Hace unos días en mi vuelo de la Cd. De México a Monterrey tuve un pequeño contratiempo y me excedí con mi equipaje. Le pedí de favor a un empleado que revisaba las maletas que me ayudara a localizar pasajeros con el mismo destino que el mio. Afortunadamente encontró 1. Un pasajero que sólo llevaba 7 kilos (cuando actualmente lo permitido es hasta 25). Yo me percaté cuando realizaba la negociación y el pasajero no quería hacer su buena acción del día. Sin embargo, después de tanta insistencia del empleado, el señor aceptó.

Pero fue un sí camuflajeado. Sus palabras fueron: "está bien, pero tus cargas tus cosas, tu te haces responsable de todo". Después de esto me preguntó: "¿Traes puras cosas legales o algo más? Que onda! Aquellos que me conocen físicamente compartirán conmigo que, no soy la máxima expresión de la belleza, pero ¿pensar que puedo traer entre mis cosas algo incorrecto?. ¿será que yo soy bastante confiado para estos asuntos o que el señor ya sufrió alguna situación similar? Es pregunta.

A la hora de pesar el equipaje, tanto su maleta como mi caja con una impresora, la cual se alcanzaba a apreciar a simple vista, me pregunta: ¿qué traes en esa caja?, ¿algún objeto ilegal? Que rollo con este wey. Se documentó el equipaje y, obviamente como una persona cortés, yo le estaba intentando agradecer su acto, cuando simplemente me dio la mano, me dijo hasta luego con una cara de farsante y de odio por haberle pedido un singular favor, que quizá en el mundo que ha de venir, a él se le presente una necesidad similar y se fue.

En muchas ocasiones me pregunto si será que mi familia sufre de exceso de amabilidad. Porque es muy raro, pero muy raro que me encuentre una persona que demuestre deseo de servicio sin otros fines más que la satisfacción de ayudar a una persona. A continuación otro ejemplo:

Abordé el avión, todavía con exceso de equipaje (2 mochilas, un par de folders y mi almohada), además de traer como 5 chamarras no por necesidad, sino porque ya no me cabían en las maletas. Al buscar mi asiento oh sorpresa! Está junto a ventanilla (fila de 5, es decir, 2 de un lado y 3 del otro). Observo los portaequipajes más cercanos a mi asiento y todos saturados. Pienso rápido (algo muy raro en mi) y decido lanzarme con todas mis "chivas" al asiento. Entonces le pedí de favor a mi vecina de asiento que me ayudará con los folders. Vaya reacción de la mujer. Tardó como 10 segundos en procesar la información. Puso una cara de amarga, que hasta se desfiguró, se vio más fea que Elba Esther Gordillo y seguramente pensó (si es que Dios le dio esa capacidad) "este hijo de la... Se le ocurre traerse toda su casa" Yo entiendo su inconformidad, pero tengo mis razones (breve paréntesis a veces sólo pensamos en nosotros y se nos olvida que cada uno tiene diversos problemas y sufre diversos imprevistos). Pero me ayudó. Hice el intento de pasar a tomar mi lugar y no lo lograba. Hasta que el pasajero con asiento junto al pasillo tomó la iniciativa de ponerse de pie (no vi que lo hiciera con mucha disposición, pero lo hizo), entonces a mi "amiga" no le quedó de otra más que ponerse de pie también. En ese momento pude observar a través de sus ojos (y creánme que de por si es difícil evaluar un fondo de ojo) sus deseos de que yo desapareciera de ese lugar en ese preciso instante. Me sentí amenazado por algo peor que el demonio. Exacto, jaja por una mujer enojada y amarga, jaja, vaya manera de manifestar su ira.

Mejor ya ni les platico como reaccionó cuando le di las gracias.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mi llegada a Boston

Se acercaba la fecha del Congreso de Reumatología y yo todavía no tenía la seguridad de que iba a asistir. Mi plan de llegar unos días antes a la ciudad de Boston se esfumaba con el paso de las horas. Además mis directores en México no estaban de acuerdo con que me fuera tantos días (no se diga de mi director en Monterrey, quien consideraba que éste no era el momento). Sin embargo, mi ilusión de conocer "la ciudad del conocimiento" era tanta, que continúe buscando la manera de facilitar mi viaje y completarlo.

Ya me había registrado (gratis) en el Congreso gracias a la ayuda del Instituto de Nutrición, ya tenía hospedaje con 2 ex-alumnos de la escuela y además ya había investigado sobre comprar mi boleto con Millas, es decir, mi viaje hasta el momento era "gratis". Fue entonces que hasta el 30 de octubre tuve la determinación de decir "si quiero ir y no importa que tenga que sacrificar otras actividades y que me llamen la atención". Busqué los boletos más viables y establecí la fecha para mi partida y mi regreso, tratando de aprovechar el mayor número de días en Boston.

Me fui un viernes 2 de noviembre, prácticamente sin tiempo para planear el viaje, sin saber exactamente a dónde iba a llegar y los lugares que podía visitar y conocer (sólo quería ir a una tienda Old Navy porque la ropa de la sección de niños me queda excelente), sin una idea de qué hacer, es decir, sin un plan o calendario de actividades. Pero de lo que si estaba seguro y consciente era de que iba a aprovechar cada segundo de esta oportunidad.

Como de costumbre, el día de mi partida, llegué corriendo al aeropuerto. Como parte de mi déficit de atención, me formé en la fila de salidas nacionales y no me percaté hasta que llegué al módulo para documentar mi equipaje. La señorita que me atendió al principio y que vio mi boleto tampoco me orientó. Tuve que correr nuevamente al área de salidas internacionales. Para mi fortuna, no hubo contratiempos con esto.

Mi viaje hacía una pequeña escala (como de 4 horas) en Dallas (y no precisamente por Detroit). Durante el vuelo, descubrí que había una tienda Old Navy en un centro comercial en la ciudad y, ya con el pase de abordar en mano para mi vuelo a Boston, pues pensé que era una excelente oportunidad para ir. Analicé el mejor método de transporte y llegué a la conclusión de que lo más accesible era tomar un transporte colectivo ("shared ride") (para los que no están familiarizados con este término, suben a una camioneta como 5 ó 6 changos que más o menos van por el mismo rumbo y los reparten; con esto sale más barato). Cuando solicité el viaje, ya se me habían ido como 2 transportes, la señorita ya me odiaba y para colmo pedí ir a Dallas Galleria, pero luego se me "prendió el coco" y le pregunté a mi "amiga" si conocía otro centro comercial más cercano al aeropuerto y, de preferencia, más económico. Oh sorpresa! Grapevine Mills Outlet, con más de 180 tiendas como: Abercrombie & Fitch, Victoria's Secret, Forever 21, Old Navy, Group USA, Oakley Vault, Ann Taylor Loft, Rainforest Cafe and Chili's Too. No matter what your budget or style is, GrapeviAbercrombie & Fitch, Victoria's Secret, Forever 21, Old Navy, Group USA, Oakley Vault, Ann Taylor Loft, Rainforest Cafe, etc (pequeño comercial) (
http://www.simon.com/mall/default.aspx?ID=1248 para los que quieran planear sus compras con mucha anticipación) está a 2 millas del aeropuerto. No se diga más, cambié mi ruta y la señorita estuvo a punto de golpearme.